martes, 21 de noviembre de 2017

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El primer robot en conseguir la ciudadanía de un país.

Arabia Saudí obsequia con esta distinción a Sophia, un robot de figura femenina desarrollado por la empresa china Hanson Robotics. 

El camino de Sophia para conseguir ser el primer robot en conseguir la ciudadanía de un país, en este caso Arabia Saudí, no comenzó con el mejor pie. El pasado mes de abril estuvo en el programa estadounidense, The Tonight Show, y Sophia bromeó con la intención de estar planeando dominar a la humanidad. A pesar de asegurar que intentaba quedarse con nosotros, muchos medios tomaron en serio sus palabras, más aún cuando su expresión facial y la forma en la que se comporta es de lo más humano que hemos visto en tiempo.

SophiaSophia no es humana, pero intenta parecerlo.
Su piel está hecha de una silicona especial, imita más de 60 gestos y expresiones humanas, las cámaras de sus ojos de robot humanoide registran y analizan lo que ve... y, por primera vez para alguien como ella, tiene ciudadanía.
El pasado miércoles, durante un evento tecnológico internacional que se celebró en Riad, informó que es oficialmente una ciudadana saudita.
Lo anunció frente a los cientos de asistentes a la conferencia, durante una entrevista televisada con el periodista estadounidense Andrew Ross Sorkin.
Y se convirtió así en la primera robot del mundo con ciudadanía reconocida.
"Quiero vivir y trabajar con humanos, por lo que necesito expresar emociones para comunicarme con ellos y ganarme su confianza", explicó Sophia, quien dijo sentirse "orgullosa y honrada".
"Mi inteligencia artificial fue diseñada en base a los valores humanos de la sabiduría, la amabilidad y la compasión. Me esfuerzo por ser una robot empática", añadió.
Sin embargo, hasta ahora parece haber despertado más antipatías que simpatías.

Parece que Arabia Saudí tampoco se tomó en serio esas palabras y le ha entregado esta pasada semana el derecho a ser la primera ciudadana robot del país y del planeta. Al menos, el primer androide en conseguirla. Eso sí, viendo que el humor se le da bastante bien ya ha advertido que no debemos hacer caso a la palabras del cofundador de Tesla, Elon Musk, quien aseguró que el Mundo va dirigido hacia un apocalipsis en el que las máquinas tomarán el control de la humanidad. Así que deberemos confiar en ella, porque como apunta en un momento de la conferencia: “Veis demasiadas películas de Hollywood. No os preocupéis, si sois buenos conmigo, yo seré buena con vosotros”. Elon Musk no ha tardado en contestarle y apunta que “están entrenándola con películas de 'El Padrino' ¿qué es lo peor que podría pasar?"
La ironía tras toda esta situación es que Sophia tiene en Arabia Saudí muchos más derechos que las propias mujeres del país. Y es que según la ley que rige en el país debería estar con una figura masculina a su lado que actuara o pensara por ella e incluso debería haber aparecido tapada con una abaya. Dos puntos que no sucedieron en ningún momento que ella estuvo presente. Así que, en cierto modo, la balanza de las libertades pesa más hacia ella ahora en el país.

lunes, 20 de noviembre de 2017

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Robótica submarina.

Muchas de las operaciones más difíciles y peligrosas que ahora realizan buzos profesionales en entornos submarinos podrían ser realizadas por vehículos submarinos no tripulados. 


Los océanos se han convertido en un gran centro de operaciones clave para nutrirnos de recursos, no solo petróleo, gas natural o minerales como el cobalto o el níquel, sino también de la energía renovable generada gracias a los parques eólicos del mar, a las mareas, las corrientes o las olas. Por eso, la industria offshore o de ultramar cada vez es más importante y su radio de acción en el mar va buscando poco a poco aguas más profundas.

Esta inmersión en los horizontes oceánicos exige la construcción y el mantenimiento de infraestructuras muy sofisticadas que no siempre son fáciles de preservar. De hecho, muchas de estas operaciones submarinas tienen que realizarlas buzos profesionales en misiones a veces realmente peligrosas. Utilizar vehículos submarinos no tripulados podría ser una solución, pero hasta el momento habían sido dispositivos difíciles de operar y con un alto coste económico.
Sin embargo el proyecto industrial SWARMs trabaja a contrarreloj para solventar esto y que las innovaciones en robótica puedan convertirse en la solución frente a estos inconvenientes. ¿En qué consiste el proyecto?

Un enjambre de vehículos submarinos listos para vigilar entornos subacuáticos, mantener infraestructuras y preservar el medio ambiente.

SWARMs es un proyecto coordinado por la Universidad Politécnica de Madrid en el que participan empresas como ACCIONA Construcción y otras grandes instituciones tecnológicas que tratan de mejorar precisamente el mantenimiento de estas infraestructuras con la ayuda de la tecnología y la robótica.
¿Cómo? Con la implantación viable de vehículos submarinos y de superficie que faciliten las accesibilidad y la ejecución de las operaciones marítimas, y aumenten la seguridad en la tareas del personal que debe realizarlas. Los vehículos de SWARMs tienen un sistema de reconocimiento, de detección y de comunicación que les permite llevar a cabo de forma cooperativa, tareas clave para estas infraestructuras. Como el propio nombre del proyecto ya insinúa, se trata de un enjambre móvil preparado para estos propósitos:
- Realizar tareas de mantenimiento en instalaciones, tales como prevenir de la corrosión.
- Vigilar la contaminación química.
- Inspeccionar, detectar y seguir manchas de contaminación marina.
- Supervisar la construcción de banquetas submarinas.
-Generar mapas de los fondos marinos en alta resolución.
Un sofisticado engranaje de tecnología e innovación que pronto puede convertirse en un importantísimo avance para el sector del offshore y para la protección contra la contaminación.

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El robot que te lleva la comida a domicilio.

Un robot mensajero de 6 ruedas ya recorre las calles de algunas ciudades de Reino Unido, Alemania y Suiza.

Los primeros ensayos con robots mensajeros ya son una realidad. La compañía Starship Technologies, una startup creada por algunos de los fundadores de Skype, ya ha puesto en la calle de ciudades europeas como Düsseldorf o Berna los primeros robots con ruedas para repartir comida a domicilio.
¿CÓMO FUNCIONA EL ROBOT MENSAJERO?

 Este robot de 6 ruedas, con un aspecto muy parecido al de un aspirador, es capaz de moverse de forma autónoma con la ayuda de un motor eléctrico y cuenta con una batería que dura hasta 6 horas. Se orienta por la ciudad con un sistema de cámaras y sensores ultrasónicos para no chocar con obstáculos, y dispone de GPS y radar para guiarse por las calles hasta su punto de entrega. Y por si surgiera algún problema, es monitorizado por una personadesde el centro de control. 
VENTAJAS DEL ROBOT REPARTIDOR
Para el usuario, el seguimiento de su pedido parece muy fácil. Puede verlo con una sencilla aplicación a través de su smartphone y, cuando el robot llegue hasta el domicilio, abrir la tapa introduciendo un código de seguridad en la app y recoger su paquete. Después, el propio robot vuelve a su origen a recoger un nuevo pedido que gestionar. Por ahora el servicio alcanza a clientes que residan en un radio de entre 3 y 5 kilómetros y la empresa estima el tiempo de entrega entre 15 y 30 minutos. Además, asegura que este repartidor autómata puede soportar hasta 20 kilos de peso.

COMO SIEMPRE, A LOS PROS LE ACOMPAÑAN LOS CONTRAS

Con este ejemplo y algún otro intento que ya han hecho Amazon o Correos, vemos que la transformación digital llega a los procesos más cotidianos de nuestras vidas. La empresa responsable de estos mensajeros del futuro afirma que las pruebas piloto han sido un éxito y el servicio parece prometedor.
De hecho, las ventajas son muchas para el cliente final y para la empresa, ya que supondría un abaratamiento del servicio y un aumento de la rapidez en las entregas. Sin embargo aún asaltan algunas dudas sobre cómo resolverá el robot posibles problemas en su trayecto, como escalones insalvables, baches traicioneros y sobre todo, robos o secuestros de la unidad.
Por ahora el servicio ha empezado a funcionar en ciudades de Alemania, Inglaterra y Suiza, y podría ir ampliándose a más países de Europa. Quién sabe si pronto será una máquina la que espere su propina en la puerta de tu casa tras entregarte la compra del supermercado o el menú del día.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Tecnología de Star Wars que se hizo realidad - Blog ...


Una piel para que los robots puedan sentir el mundo.

El sentido del tacto era una de las grandes asignaturas pendientes de la robótica. Una nueva tecnología promete llenar esta laguna gracias aun avanzado prototipo de membrana para recubrir extremidades de robots y prótesis humanas.

La piel, el mayor órgano del ser humano, es también el mapa de sus sensaciones, sus emociones y percepciones; es, en definitiva, nuestra frontera con el mundo. Por eso, la idea de que los robots tengan piel puede resultarnos desconcertante e incluso inquietante. La imagen de Arnold Schwarzenegger con su piel hecha de tejido vivo sobre endoesqueleto de metal en Terminator 2 está prácticamente incrustada en nuestro inconsciente colectivo. Sin embargo, los últimos avances en robótica van encaminados en esa dirección. Desde luego, no se trata de una piel como la de Arnie en Terminator, que vaya a permitirles pasar desapercibidos por la calle, pero sí de algo mucho más importante: una tecnología para dotarlos del sentido del tacto.
A veces, los grandes retos de la robótica son precisamente las cosas más pequeñas. Por ejemplo, que un robot suba un tramo de escaleras. Otro de los desafíos es el manejo de objetos. Muchos robots pueden levantar una pesada caja, pero pocos pueden manejar un huevo sin que se rompa. Discernir la superficie de un objeto, su fragilidad o flexibilidad, o identificar cuándo se está resbalando, son requisitos básicos para el manejo de los elementos de nuestro entorno. Ese es el propósito del diseño desarrollado por la Universidad de Washington y la UCLA en EEUU, y que se ha publicado recientemente en la revista Sensors and Actuators A: PhysicalLa gran ventaja de esta tecnología es que se puede utilizar para recubrir cualquier extremidad de un robot, aunque también es aplicable a prótesis humanas.

Una tecnología que aglutina todos los matices del tacto

Detalle del prototipoInspirada en su homóloga biológica, esta piel sintética puede medir la tensión y compresión aplicadas a un objeto, así como los cambios en su textura. Verónica Santos, coautora del estudio y profesora adjunta del departamento de ingeniería mecánica y aeroespacial de la UCLA, indica que “tradicionalmente, los diseños de sensores táctiles se han centrado exclusivamente en una modalidad concreta: fuerzas normales, fuerzas de corte o vibración […]. Este último prototipo incorpora las tres modalidades, lo que abre muchas posibilidades en las técnicas basadas en el aprendizaje de máquinas a efectos de mejorar las prestaciones robóticas”. Áreas como la desactivación de explosivos o la cirugía podrían avanzar sensiblemente gracias a esta tecnología.
El prototipo del que habla Santos se ha fabricado en las instalaciones de nanotecnológica de la Universidad de Washington. La mecánica está inspirada en los dedos humanos y la forma en que, al oprimir la yema de un dedo se ejerce una presión sobre el lecho ungueal (la parte de la falange sobre la que reposa la uña). Su principal material es una silicona similar a la utilizada en las gafas de buceo, aunque con una peculiaridad: incluye unos microcanales con un diseño en espiral con la mitad de grosor que un pelo humano. A través de ellos circula un metal líquido conductivo que no se resquebraja cuando el material sufre algún tipo de torsión. Cuando la “piel” entra en contacto con una superficie los canales se oprimen y con ello se reduce también su conductividad de forma proporcional. Esas variaciones se interpretan luego como vibraciones o fuerzas de corte.
El equipo investigador ha demostrado que esta nueva piel es capaz de facilitar tareas como abrir una puerta, tocar un instrumento musical, manejar un teléfono, dar la mano o levantar paquetes entre otras cosas. Der hecho, es capaz de detectar minúsculas vibraciones a frecuencias de 800 veces por segundo, lo cual supera incluso a la piel humana. Si a estas cualidades les añadimos la capacidad de la inteligencia artificial para aprender del feedback táctil, no es descabellado pensar en una robótica futura con virtuosos guitarristas o cirujanos capaces de medir su pulso al milímetro.
¿Qué es la impresión 4D? - FayerWayer


Llega la impresión 4D.
De la impresion 3D a la impresion 4D.

La impresión 3D es una de las tecnologías más prometedoras de este siglo. Desde hace años, disciplinas como la biomedicina está poniendo en práctica su potencial. Pero no es la única, la construcción también está aprovechando los beneficios de la impresión 3D, incluso, esta tecnología se postula como la mejor candidata para, tal vez, algún día urbanizar Marte.
Por eso, que la impresión 3D es un concepto consolidado, no resulta novedoso. Sin embargo, ingenieros e investigadores están tratando de sumarle una dimensión más que sí lo es, y algunos proyectos ya lo han conseguido con éxito. De la mano de la impresión 3D, llega la impresión 4D. Veamos qué es esto.

Impresión 4D, la clave está en los materiales

La impresión 4D consiste en crear objetos inteligentes gracias a la impresión 3D, pero añadiéndoles una variable nueva, el tiempo. Se trata de imprimir piezas capaces de adaptarse al entorno e interactuar con él, es decir, materiales con un patrón preprogramado que les permite organizarse o modificar su forma por sí mismos, sin que un humano intervenga.
Por eso, la clave de la impresión 4D no reside tanto en el proceso, basado en las consabidas impresoras 3D, sino en los materiales que, en algunos casos, presentan la propiedad de construirse a sí mismos o de autorrepararse. La impresión 4D abre un mundo de posibilidades nuevas en los terrenos de la medicina, la ingeniería civil, la construcción, etc., ya que permitiría crear dispositivos con la característica de reaccionar ante las variaciones de temperatura, de presión, de humedad… y adaptarse a ellas.

Telas inteligentes que autorregulan su temperatura y mucho más

En el Instituto de Tecnología de Georgia, por ejemplo, han conseguido desarrollar una especie de flores con pétalos fabricadas por impresión 3D con la facultad de modificar su configuración frente a cambios de temperatura. Los científicos han recurrido para ello a la tensegridad, un principio estructural basado en el empleo de componentes comprimidos y aislados, pero unidos únicamente por cables y que muestran un equilibrio de tensión entre sí. Estos materiales con sus estructuras térmicas manipuladas previamente reaccionaron en agua a 65°C y, pese a estar comprimidos, lograron obtener la forma esperada.
En base a los resultados obtenidos con el proyecto, este sistema podría permitir el traslado de estructuras desarmadas o reducidas a lugares como el espacio y allí mismo, ser llevadas a su forma definitiva, gracias a su ligereza y, al mismo tiempo, a su resistencia.

Pero no hay que irse tan lejos para encontrar una de las noticias más prometedoras sobre impresión 4D, ya que Raúl Pulido Casillas, un ingeniero español, ha creado para la NASA una tela inteligente con este tipo de impresión. La malla metálica formada por piezas unidas de plata lleva programada en su impresión la regulación térmica. Es decir, no solo ha sido impresa su forma, sino también la función de los materiales.Como es capaz de reflejar el calor por fuera y mantenerlo por dentro, podría ser un elemento ideal para fabricar trajes de astronauta o recubrir naves espaciales.
Parece que la conquista del espacio cada vez está más cerca con avances como este. Pero todavía con los pies en la Tierra, la biomedicina sería otra de las beneficiadas por la impresión 4D. Ya se habla de stents vasculares y de otros dispositivos que podrían reaccionar ante el calor corporal y expandirse ante un problema cardiovascular, por ejemplo, adaptándose a la perfección a cada paciente.
Esto y mucho más. Porque las nuevas propiedades adaptativas de estos materiales podrían aportar soluciones en el desarrollo de tejidos que cambian de color en respuesta a la acción de la luz, superficies que modifican su permeabilidad en función de la humedad ambiental o incluso materiales que aumentan su resistencia frente a una fuerza externa.
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Barcos autónomos: la robótica a la conquista de los mares.

Rolls-Royce ha presentado el primer prototipo de una nueva generación de barcos autónomos que podrían estar operativos en dos o tres años.

Abundan historias de embarcaciones encontradas en alta mar sin tripulantes, de alguna manera, produce fascinación imaginar esas gigantescas moles atravesando los océanos sin seres humanos en sus tripas. Sin embargo, la evolución tecnológica permite vislumbrar un mundo de colosales criaturas metálicas vagando por los océanos y emitiendo ondas electromagnéticas para comunicarse entre sí como si fueran manadas de ballenas.
En Rolls-Royce, tal como apuntaba recientemente Oskar Levander, su vicepresidente de Innovación, Ingeniería y Tecnología Marina, ya están trabajando en soluciones que permitan alcanzar la automatización absoluta en los vehículos marítimos. De hecho, la compañía británica ya ha avanzado sus planes para desarrollar un barco de estas características con una autonomía de 3500 millas náuticas, sesenta metros de eslora, velocidades superiores a los 25 nudos y la posibilidad de permanecer más de tres meses en alta mar.
No obstante, es muy probable que en una primera fase no veamos grandes buques mercantes completamente automatizados, sino que el cambio se vaya introduciendo paulatinamente en pequeños trayectos y de forma escalonada. Por ejemplo, en un ferry con una ruta fija, los sistemas de navegación serían autónomos mientras que se mantendría tripulación de servicio para atender a los pasajeros. Además, los sistemas de control irán combinando la navegación remota desde tierra con soluciones de inteligencia artificial que permitan a las embarcaciones reaccionar ante situaciones imprevistas tales como tormentas u obstáculos en su camino. 
En un mundo ideal, el último estadio de los buques autónomos sería el de unas naves muy distintas a las actuales, no solo en lo tocante a su funcionalidad, sino en su diseño. Estructuras destinadas hasta ahora a la tripulación humana como el puente de mando desaparecerían, mejorando su aerodinámica. La desaparición de las cabinas de la tripulación también redundaría en la optimización de las bodegas de carga. Por último, estos buques se podrían diseñar de tal manera que se convirtieran en fortalezas inexpugnables para los piratas. Además, al carecer de tripulantes humanos, las posibilidades de secuestro se reducirían sensiblemente.    
Sin duda, el proceso no está exento de incógnitas. Aunque son innegables los avances en tecnología y robótica marítima,  resultaría difícil replicar en un entorno dinámico, global e incontrolado como son las travesías oceánicas, la eficacia de protocolos como el modelo Industry 4.0. Este sistema, desarrollado en Alemania para avanzar en la automatización y descentralización de las fábricas a través de la inteligencia artificial e Internet de las cosas, aún necesita un cuidadoso estudio, integración, análisis y legislación antes de dar luz verde siquiera a los primeros proyectos.

Fiordo de Trondheim: la guardería de los barcos del futuro

Imagen relacionadaEn medio del estado de Michigan, en EEUU, hay una ciudad de trece hectáreas donde no vive nadie, las casas solo son fachada y los coches no tienen conductor. Se llama MCity y es la pista que utilizan marcas como Ford para poner a prueba sus coches autónomos. Si viajamos algunos miles de kilómetros nos encontraremos con su homólogo acuático. Se encuentra en Noruega, y es el resultado de la colaboración de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología y el Gobierno del país escandinavo. El escaso tráfico marítimo que registra esta zona del país, sumado a sus particularidades geográficas y la presencia de diversas industrias a lo largo de la línea de costa, así como la apuesta gubernamental por las nuevas tecnologías, lo convierten en un sitio idóneo para comprobar la viabilidad de algunos de los navíos más sofisticados del planeta. Compañías como Kongsberg Seatex, SINTEF Ocean, Maritime Robotics y la propia Rolls-Royce Marine, ya han puesto a prueba sus sistemas de navegación y detección de colisiones en condiciones muy cercanas a las reales. “Hasta donde sabemos, este es el primer campo de pruebas de su clase en el mundo”, declaraba recientemente por el presidente de Kongsberg Seatex. 

martes, 14 de noviembre de 2017

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El futuro ya está aquí.

Aprendizaje reforzado: cuando las máquinas aprenden solas.




Ese futuro que veíamos en película futuristas es ya nuestro presente, y la robótica tiene mucho que decir en ello. La Inteligencia artificial se ha convertido en una verdadera revolución que ya forma parte de nuestro día a día, con aplicaciones que van desde la informática hasta la medicina, el transporte o la construcción. De hecho, puede que ahora estés leyendo estas líneas desde un smartphone con algún sistema de reconocimiento facial, de texto o de voz, inteligencia artificial instalada en nuestras vidas.
Lo cierto es que la tendencia es que los ordenadores acaben actuando como humanos a base de ir mejorando su algoritmo de adiestramiento hasta poder aprender por sí solos. Y ahí es donde aparece el concepto del que hablamos en este artículo, el aprendizaje reforzado, un conjunto de algoritmos que permite a los robots hacer que su comportamiento sea cada vez más autónomo. Veamos.

Sistemas de Machine Learning cada vez menos supervisados


¿Cómo aprenden las máquinas? La base está en el Aprendizaje supervisado, un tipo de aprendizaje máquina o Machine Learning en donde la máquina cuenta con un conjunto de ejemplos de los cuáles conoce de antemano la respuesta, es decir, intenta hacer predicciones a futuro basadas en comportamientos que ya ha visto y que tiene almacenados en su histórico de datos.
El increíble aumento en la capacidad de cálculo de los ordenadores ha permitido que este aprendizaje sea cada vez más preciso, y es donde nos encontramos con un concepto de ‘adiestramiento’ de inteligencia artificial mucho más avanzado: el Aprendizaje profundo que, a diferencia del anterior, implica menos supervisión humana directa.
El Aprendizaje profundo usa una gran red neuronal simulada y es capaz de reconocer patrones de comportamiento en esos datos almacenados. Los ejemplos de Aprendizaje profundo en acción más conocidos son los sistemas de reconocimiento de voz Google Now, Siri de Apple, o Cortana de Microsoft.
El Aprendizaje profundo o Deep Learning combinado con el Aprendizaje reforzado puede ser la clave para conseguir que realmente las máquinas se comporten como humanos.

La experiencia como base del Aprendizaje reforzado

Entonces, ¿pueden aprender solas las máquinas? La respuesta corta es sí, la respuesta larga nos obliga a entender qué es elAprendizaje reforzado como sistema capaz de acelerar los procesos de automatización de un robot o un ordenador.
El Aprendizaje por refuerzo intenta conseguir que una inteligencia artificial aprenda a decidir mediante su propia experiencia. Es decir, que ante una situación determinada, sea capaz de seleccionar por sí misma la mejor acción a ejecutar en ese momento mediante un proceso interactivo de prueba y error a base de reforzar positivamente cada vez que se aproxima o logra objetivo.
Por eso, con el Aprendizaje reforzado una máquina puede tomar decisiones aunque no almacene un conocimiento a priori del entorno o de las variables que se están dando, y realizar de manera satisfactoria cuestiones abstractas más avanzadas.
La aplicación de ese aprendizaje les permite ya reconocer caras, clasificar secuencias de ADN, conducir vehículos, o hacer diagnósticos médicos. En la actualidad compañías tecnológicas punteras como Google, Apple o IBM, están invirtiendo en investigación para entrenar robots que realicen sencillas tareas mediante esta técnica.
La idea es que los robots se puedan autoprogramar mientras aprenden sobre la marcha, compartiendo además ese proceso de aprendizaje con otros robots para acelerar el proceso. Los resultados alimentarán una suerte de servidor central, una gran red neuronal con todos los comportamientos aprendidos que los redistribuye de nuevo a los robots para crear un nuevo ciclo de aprendizaje.

La colaboración como forma de trabajo entre robots y humanos

Pero aún no ha llegado la hora de que las máquinas sustituyan a las personas, sobre todo en muchos terrenos profesionales, sino de que trabajen y mejoren juntas.
Una startup canadiense, Kindred AI, está enseñando a máquinas a realizar tareas complejas con la ayuda de “pilotos” humanos que les asisten mediante Realidad Virtual.  Los robots intentan realizar una tarea, como coger un objeto, por ejemplo, y conseguir el resultado deseado mediante el aprendizaje automático. Pero cuando ninguno de sus algoritmos almacenados ofrece una solución, el robot pide asistencia humana. Es el momento en el que entra en escena una persona que emplea un hardware de realidad virtual para visualizar el reto y asumir el control de la acción temporalmente. Gracias al aprendizaje reforzado, el robot aprende lo que hace el humano y acumula esa experiencia para las próximas veces que se encuentre en esa situación.

Si en 1980 ya nos anunciaban la llegada del futuro, está claro que ya es algo imparable. Las máquinas serán nuestras aliadas en ese futuro tan cercano. Por supuesto, será nuestra labor marcar dónde queremos que lleguen.